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domingo, 21 de septiembre de 2025

Escenas y personajes de Aspergistán II

 

Ramiro gasta todo su sueldo en hacer cursos y terapias. A los días de la semana ya repartidos entre teatro, cerámica, programación neurolingüística y jardinería, le suma ahora bar tender y gestáltica. Cuantas más actividades agrega, menos dinero le queda para comer y empieza a adelgazar. Adelgaza tanto que se ve forzado a acudir a una nutricionista que le receta una dieta especial para aumentar de peso. Pero la nutricionista también cuesta plata, y, puesto a elegir, Ramiro prioriza seguir pagando sus cursos y terapias. Al límite de la inanición, no le queda otra alternativa que recurrir a una olla popular. Allí se sensibiliza con el mundo de la militancia comunitaria, se alimenta, y, de a poco, recupera su antigua masa corporal. Sin embargo, cuando se quiere dar cuenta, ya está cursando un taller de historia reciente y otro de trabajo social.

miércoles, 5 de marzo de 2025

Crónicas de Gaumont

 

Al cine Gaumont fui mucho durante los últimos quince años. Fui con novias. Pero sobre todo fui solo. Y fui sobre todo mucho durante los tres últimos años. En días de semana, en horarios inverosímiles, al mediodía, a la siesta, en cualquier horario. Y vi muchas películas. Algunas malas, muy malas, enojantes, subestimadoras del espectador. Pero la mayoría muy lindas. O muy buenas. Como Una muerte silenciosa, Weekend, Culpa Cero, Un pájaro azul, Blondi, Cuando la miro, o El método Tangalanga, entre otras. Entre otras películas, como por ejemplo aquellas sobre las que alguna vez, en Facebook o Instagram, hice comentarios. Comentarios que, tal cual los escribí en su momento, a continuación comparto.

jueves, 28 de septiembre de 2023

Últimos años

 

Este año volví a Saavedra. No iba desde el 2014. Aquella última vez no había sido para ir a un taller de dibujo sino para hacer encuestas en un Supermercado Chino. Tenía como compañero de trabajo a Leo, un veinteañero hincha de Vélez alto, muy alto. Cuando la jornada laboral terminaba, él se tomaba el tren para Florida y yo para Coghlan en el andén de enfrente. En Coghlan bajaba, caminaba unas cuadras para Belgrano R, cruzaba Monroe y llegaba al edificio en el que vivía, donde una banda parapolicial acribilló a un militante peronista, una noche del 74, en la calle Blanco Encalada.

martes, 29 de marzo de 2022

Contra la burocracia existencial (#Lecturas 4)

 

¿Qué tienen en común una reunión de cátedra, la jornada institucional de un colegio, un congreso académico, el plenario de una agrupación o la juntada de un grupo de amigues a quienes no los une la reflexión sobre un hacer compartido sino el pasado? El reforzamiento asfixiante de los lugares en los que cada uno ya estaba. Una inercia aplastante hacia la repetición. Ahí no se va a pensar nada. Las posiciones quedan fijas de antemano. Las decisiones están tomadas. Sin importar mucho las prácticas (puede ser dar clases, coordinar talleres, escribir o investigar), las instituciones y sus agentes parecieran tender cada vez un poco más hacia su propia reproducción. Y así nos vamos burocratizando. El objetivo de la reunión es que se haga la reunión.

martes, 16 de marzo de 2021

Los límites del humor

 

[Un comediante está haciendo su rutina en un evento privado]

… ¿Viste cuando estás comiendo algo en un bar, o un restaurant, y se te acerca un pibe de la calle a pedirte una moneda y le decís “no tengo”, pero en realidad es recontra obvio que sí tenés? ¿Nunca les pasó?...

sábado, 13 de febrero de 2021

Otros valores

Y un día, sin importar tus casi cincuenta años en el rubro, te llama uno de estos chicos de recursos humanos, y en una oficina fría de estas blancas que se usan ahora, como si le hablaran a una planilla, te agradecen por los servicios prestados. Y vos, que en tus años mozos te diste aires de rey del microcentro, que supiste pisar fuerte en el Florida Garden, que hiciste pata ancha en los pasillos de 25 de Mayo para capear los temporales y sobrevivir a todos los vientos de cambio, terminás sentado en el canil de una plaza, sacando al perro, con aroma a orín, hecho un jubilado… Tobías, ¡vení para acá!… El achicamiento es por la crisis, dicen, pase a retiro, no queda otra que ajustarse, hay que adaptarse a los tiempos que corren, mi estimado. Pero yo sé que para ellos soy lo viejo, que represento el pasado. Quién diría: lo que no pudieron los intentos de reforma, lo están pudiendo estos chicos a los que encima voté como los votó cualquier ciudadano. Igual ojo, rencor no les guardo…

viernes, 12 de junio de 2020

El dispositivo de la opinión (obrita en tres actos)


[PRIMER ACTO. Cualquier noche al principio de la pandemia en los balcones de Buenos Aires. Se escuchan bocinas y aplausos...]
— Paren un poco con las cornetas che, ¿acá nadie piensa en los perros?...
— Sí viejo, y lávense las manos antes de aplaudir, que nos ponen a todos en riesgo...
— A todos y a todas, querrás decir…
— En riesgo nos ponen los que violan el aislamiento, decí que hay un gobierno que nos cuida…
— Yo trabajo desde los quince años eh, no necesito que me cuide nadie…
— Dejen de hacer política y aplaudan a los científicos del Conicet, loco, que son héroes…
— Política hacemos todos. No confundamos la política con los políticos. Ojo…
— Héroes son nuestros soldados, que pelearon en Malvinas…

jueves, 5 de septiembre de 2019

Diario de escritura, ciudad, generación y trabajo (V)

Y entonces, podría decir un crítico, como todas, ésta es la historia de alguien. De uno que, en su búsqueda de volver a sentir las cosas, termina inventando un narrador y logra lo imposible. Te dice qué energías activar, qué tipos de trabajo te conviene tener, en qué barrios vivir, qué canales vaciar, qué hacer con las tecnologías, con qué preguntas testear los textos; te habla de dar clases como un escritor y de analizar la actualidad y hacer lecturas como un escritor… En definitiva, termina gestando algo así como un método y una ética de escritura. Tester y ethos. Los aportes que deja al común. Esas dos zonas. Sin haber escrito él mismo nunca, narrativa, ni una sola página.

sábado, 29 de junio de 2019

La cueva de los sueños (#Lecturas 2)


1. Sobre los bingos como fuente de oxígeno para los cuerpos quemados, nerviosos, manijeados que padecen la precariedad; sí. Y sobre las razones de su efecto balsámico pulmonar, eficacia terapéutica reparadora de estados de ánimo rebosantes en fragilidad. Sobre todo esto, dice Andrés Fuentes, autor de La cueva de los sueños, editado por Tinta Limón, trata su libro. Lo escribe ya en la introducción. Podríamos sumar una hipótesis: se trata de un ensayo de percepción. Un libro sobre contar la ciudad. 

jueves, 9 de mayo de 2019

Diario de escritura, ciudad, generación y trabajo (IV)


El hombre, tenso, se mide con la casa nueva. Son dos animales, el hombre y la casa nueva, que se estudian los movimientos. Si como suele decirse, una ciudad es un tejido de relatos, entonces podría afirmarse que a uno se le cambia el narrador cuando se muda de barrio. Narrada ahora desde el sur, lejos quedan mis viejos corredores de vitalidad. Corredores no son necesariamente las zonas por las que viviste sino aquellas por las que nunca te cansarías de andar. Ángel Gallardo-Parque Centenario-Warnes; Santa Fe-Scalabrini Ortiz-Corrientes-Medrano-Rivadavia... La ciudad pasa a tener otros límites y en la trama cambian los personajes. Al principio no te hallas y eso asusta. Pero no hay problema. Es que el cableado grueso del cerebro se salió del carril habitual y está creando otros surcos, actualizando los rieles, un supermercado chino nuevo, nuevos hábitos.

martes, 21 de agosto de 2018

Diario de escritura, ciudad, generación y trabajo (III)


Escribir para no ser escrito. De acuerdo. En principio, por las novelas familiares que nos hablan. Después -y sobre todo- por los automatismos discursivos de la época. La que narra en nuestra familia es mi abuela paterna. De mi mamá no sé casi nada. Mi madre se deja narrar. Es así en la memoria. De boca de la rama materna de nuestra familia no recuerdo haber escuchado historias…  

domingo, 15 de julio de 2018

Diario de escritura, ciudad, generación y trabajo (II)


Por lo general pasa que me siento a dejar pasar el tiempo en los bancos de las plazas. Que después entro, y leo, y me quedo un buen rato en los bares. Que camino, sin demasiado rumbo planificado por los barrios y las calles de la ciudad. Así suelen ser mis atardeceres. Si alguien viera la secuencia desde afuera, seguramente no vería a un bohemio, ni a un flaneur benjaminiano, ni a un errante ético, ni a un infiltrado en misión clandestina. Tampoco vería a un situacionista en deriva peatonal ni a un romántico: vería, simplemente, a alguien que está solo y que no tiene que ir a ningún lado.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Diario de escritura, ciudad, generación y trabajo

Cada tanto pasa que me levanto, y de la nada, como si la marca de los anteriores se hubiese borrado de golpe, no lo encuentro, tardo semanas enteras, a veces incluso meses en volver a encontrar el hilo de los días. ¿En qué estaba yo?, ¿qué hacía?, ¿por qué era que vivía acá?, ¿para qué me tenía que levantar?, ¿qué tenía que hacer hoy?, ¿pero qué tenía que hacer hoy? Entonces vuelvo a las páginas de la libreta y releo: me repaso, me subrayo a mí mismo, me agarro a la letra.

lunes, 24 de julio de 2017

Marco Teórico

Marcos egresa de la carrera de Cine y para terminar de recibirse tiene que hacer una tesis audiovisual. “Comunidades afroamericanas en Hurlingham”, elige como tema de tesis. Empieza a trabajar en el guión. Visualiza un marco teórico estructurado mediante placas separadoras e imágenes de archivo: Peronismo. Revolución Libertadora. Frondizi. Illia. Onganía. Noche de los bastones largos. Cámpora. Ezeiza…  y así hasta llegar a la imagen de dos senegaleses bajando del Sarmiento en la estación de trenes.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Algunos avisos destacados del rubro inmobiliario



Monoambiente. Caballito. 18m2. Ideal persona sola. Sin muebles, sin cama: la persona sola // Contrafrente en primer piso. Almagro. Amplio. Luminoso. Pero sólo con la luz prendida // San Telmo. Tradicional casa chorizo reciclada a nuevo. Entrada por pasillo angosto. Apto egipcio // Belgrano. Mes de depósito, mes por adelantado, sellado, comisión, taxi, monotributo y cuota del colegio del hijo de la persona que lo muestra a cargo del inquilino // PH en PB en Congreso. Lateral. Interno. Ideal minero // Floresta. Excelente monoambiente con balcón integrado. Su consulta no molesta // Barracas. Muy buen estado. Antigua construcción con cocina separada. Queda en la otra cuadra // Semipiso. Monserrat. Se aceptan mascotas. Siempre y cuando las ratas las acepten // Palermo. No tiene gas. Todo eléctrico. El calefón, la cocina, la pava, el cigarrillo, el cenicero // Colegiales. Imperdible. Amenities. Sum. Solarium. Laundry. Piscina. Humor. Laundriscina // Dos ambientes. Chacarita. Faltan refacciones. Especial estudiante de arquitectura. Oportunidad // A metros de Plaza Italia. Cercanía línea D y Botánico. Contrato de tres años con ajuste bisemanal // V. Ortuzar. Con parrilla en pequeña terraza de uso exclusivo: de los 45 copropietarios del edificio // Flores Norte. A estrenar. Garantía propietaria de CABA de familiar directo también nacido en CABA, entre 1954 y 1964, en año terminado en número impar // San Cristóbal. Interno. Tipo casa. No tiene agua. Pero en algunos países de África tampoco tienen.


viernes, 4 de diciembre de 2015

Monstruópolis. Algunos tweets. Algunas conclusiones


                                                                                                                      

Por estos días se están cumpliendo tres años de mi primer desembarco en Buenos Aires, los suficientes como para poder hacer algunas afirmaciones. Y si digo "por estos días", es porque cuando uno se embarca, con tanto camarote, va perdiendo la noción del tiempo...

domingo, 19 de mayo de 2013

Microcuentos de oscuridad

EL CATEDRÁTICO: Como a las tres horas seguidas que lleva de clase, el catedrático empieza a escuchar el goteo. El ruidito logra distraerlo y eso (tac, tac…), obsesivo, detallista, al catedrático lo perturba. Repasa mentalmente: canillas cerca del aula no recuerda haber visto, un aire acondicionado que pueda estar chorreando tampoco. Responsable, tipo de esos comprometidos con su hacer, decide que en todo caso va a aguantar y dejar en un segundo plano su ¿percepción?; al menos hasta terminar la exposición. Entonces vuelve a concentrarse en lo que está disertando, y lo otro debe ser por el cansancio, se dice, seguro debe ser el cansancio. Pero (tac, tac…), al rato el goteo vuelve. Lo que sea que eso fuere no se detiene. Gotas de algo caen secas y a intervalos regulares sobre algo (tac, tac…) y eso no puede ser. El catedrático ya no aguanta y levanta la vista de la pila de hojas manuscritas en las que hace más de tres horas se viene apoyando para hablar. Al alzar la cabeza ve, acaso por primera vez en lo que va de la clase, al auditorio al que se viene dirigiendo: unos quince estudiantes de doctorado lo miran fijo; sus narices (tac, tac…) están sangrando.