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domingo, 21 de septiembre de 2025

Escenas y personajes de Aspergistán II

 

Ramiro gasta todo su sueldo en hacer cursos y terapias. A los días de la semana ya repartidos entre teatro, cerámica, programación neurolingüística y jardinería, le suma ahora bar tender y gestáltica. Cuantas más actividades agrega, menos dinero le queda para comer y empieza a adelgazar. Adelgaza tanto que se ve forzado a acudir a una nutricionista que le receta una dieta especial para aumentar de peso. Pero la nutricionista también cuesta plata, y, puesto a elegir, Ramiro prioriza seguir pagando sus cursos y terapias. Al límite de la inanición, no le queda otra alternativa que recurrir a una olla popular. Allí se sensibiliza con el mundo de la militancia comunitaria, se alimenta, y, de a poco, recupera su antigua masa corporal. Sin embargo, cuando se quiere dar cuenta, ya está cursando un taller de historia reciente y otro de trabajo social.

domingo, 19 de mayo de 2013

Microcuentos de oscuridad

EL CATEDRÁTICO: Como a las tres horas seguidas que lleva de clase, el catedrático empieza a escuchar el goteo. El ruidito logra distraerlo y eso (tac, tac…), obsesivo, detallista, al catedrático lo perturba. Repasa mentalmente: canillas cerca del aula no recuerda haber visto, un aire acondicionado que pueda estar chorreando tampoco. Responsable, tipo de esos comprometidos con su hacer, decide que en todo caso va a aguantar y dejar en un segundo plano su ¿percepción?; al menos hasta terminar la exposición. Entonces vuelve a concentrarse en lo que está disertando, y lo otro debe ser por el cansancio, se dice, seguro debe ser el cansancio. Pero (tac, tac…), al rato el goteo vuelve. Lo que sea que eso fuere no se detiene. Gotas de algo caen secas y a intervalos regulares sobre algo (tac, tac…) y eso no puede ser. El catedrático ya no aguanta y levanta la vista de la pila de hojas manuscritas en las que hace más de tres horas se viene apoyando para hablar. Al alzar la cabeza ve, acaso por primera vez en lo que va de la clase, al auditorio al que se viene dirigiendo: unos quince estudiantes de doctorado lo miran fijo; sus narices (tac, tac…) están sangrando.