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lunes, 25 de septiembre de 2023

Discurso en el Congreso de Educación

 

Entre los veinte y los cuarenta y cinco, estimados y estimadas colegas, todos los varones urbanos de clase media mínimamente estetizados podríamos tranquilamente tener la misma edad. Mismos cortes de pelo, modos de vestir, de hablar, de postergar la paternidad… Hay, por cierto, algo inquietante en la tendencia masculina citadina a ser padres después de los cuarenta: si los futuros hijos la continuaran, conque llegaran a estirarla sólo unos añitos más, en un par de generaciones nos habremos extinguido, si bien no como padres, al menos sí como abuelos.

domingo, 3 de septiembre de 2023

Sala de castración

[Vemos a dos hombres, de entre cuarenta y cuarenta y cinco años, de aspecto intelectual crítico, bastante hegemónicos, sentados uno al lado del otro en la sala de espera de una veterinaria, en un barrio que podría ser Chacarita o Colegiales, en una ciudad como Buenos Aires. Cada uno está con su respectivo perro y un tupper de plástico. No parecieran ser amigos pero sí conocerse, acaso por ser habitués de la veterinaria. o por cruzarse seguido en el vecindario. Comparten una misma estética, una cosmovisión, un lenguaje, una mirada de la realidad. Hay una mesita baja de la que sacan diarios y revistas para paliar la espera, mientras van hablando…]

martes, 16 de marzo de 2021

Los límites del humor

 

[Un comediante está haciendo su rutina en un evento privado]

… ¿Viste cuando estás comiendo algo en un bar, o un restaurant, y se te acerca un pibe de la calle a pedirte una moneda y le decís “no tengo”, pero en realidad es recontra obvio que sí tenés? ¿Nunca les pasó?...

sábado, 13 de febrero de 2021

Otros valores

Y un día, sin importar tus casi cincuenta años en el rubro, te llama uno de estos chicos de recursos humanos, y en una oficina fría de estas blancas que se usan ahora, como si le hablaran a una planilla, te agradecen por los servicios prestados. Y vos, que en tus años mozos te diste aires de rey del microcentro, que supiste pisar fuerte en el Florida Garden, que hiciste pata ancha en los pasillos de 25 de Mayo para capear los temporales y sobrevivir a todos los vientos de cambio, terminás sentado en el canil de una plaza, sacando al perro, con aroma a orín, hecho un jubilado… Tobías, ¡vení para acá!… El achicamiento es por la crisis, dicen, pase a retiro, no queda otra que ajustarse, hay que adaptarse a los tiempos que corren, mi estimado. Pero yo sé que para ellos soy lo viejo, que represento el pasado. Quién diría: lo que no pudieron los intentos de reforma, lo están pudiendo estos chicos a los que encima voté como los votó cualquier ciudadano. Igual ojo, rencor no les guardo…

viernes, 12 de junio de 2020

El dispositivo de la opinión (obrita en tres actos)


[PRIMER ACTO. Cualquier noche al principio de la pandemia en los balcones de Buenos Aires. Se escuchan bocinas y aplausos...]
— Paren un poco con las cornetas che, ¿acá nadie piensa en los perros?...
— Sí viejo, y lávense las manos antes de aplaudir, que nos ponen a todos en riesgo...
— A todos y a todas, querrás decir…
— En riesgo nos ponen los que violan el aislamiento, decí que hay un gobierno que nos cuida…
— Yo trabajo desde los quince años eh, no necesito que me cuide nadie…
— Dejen de hacer política y aplaudan a los científicos del Conicet, loco, que son héroes…
— Política hacemos todos. No confundamos la política con los políticos. Ojo…
— Héroes son nuestros soldados, que pelearon en Malvinas…

sábado, 14 de octubre de 2017

Vidalita, Máquina y el resto de los éxitos del Cantor


Empieza con un llamado
Que siempre es de atención
Porque toda vez que una campanilla suena llama a la atención, que seguro se encuentra prestada, puesta en cualquier otro lado.
Atiende:
— Pedro, necesito el plan de estudios de la Universidad de Defensa para pasarle a Miguel. Ni bien puedas. Gracias.
La función institucional del teléfono
La función institucional del gracias.
¿“Gracias”?

sábado, 10 de octubre de 2015

Tango del mar argentino y otros tangos del Cantor


La vida es caminar por la calle principal de una ciudad balnearia en invierno.
Te siguen los perros
Se apaga el cigarro
Los postigos de madera se golpean a tu paso
Planea entre la bruma la túnica que el viento le voló a un espectro…
Y de repente, entre lo percudido del vidrio de una rotisería muerta, yerta hasta diciembre declarada en siesta,
tu corazón se detiene.
Refregás tus ojos
Acercás la ñata y lo ves:
Mezcla de verruga y polizón,
un pollo al spiedo.
Uno solo. Solito exhibido, ahí, en ese escaparate dormido
Te mira perdido, como congelado en el tiempo
Estalactitas de grasa penden de su cuerpo…

La voluntad


Si uno le presta atención a la historia, dice mi alumno el militar retirado cuando ve las noticias y se malhumora, este país tiene ciclos que oscilan siempre entre los mismos dos problemas: cuando no es dónde cornos meter la guita es qué carajo hacer con los cuerpos… 

jueves, 3 de abril de 2014

Memorias de un militante


La noche va a ser larga y tendré que entretenerme con algo. Mientras dure la batería, y la luz del celular me alumbre la libreta de anotar precios, repasar cómo llegué hasta acá, a este supermercado, a lo mejor sea una buena idea… Empecé en el centro de estudiantes de la Facultad, como casi todos los que estamos en esto. Me acuerdo de la vez que quisimos secuestrar al decano a la salida de su casa. Fue un fracaso total esa operación. Hubo que abortar la misión. No teníamos donde dejar atadas las bicicletas...

viernes, 19 de julio de 2013

Dos lecciones humorísticas

Se metieron con uno de los nuestros y ahora nos queremos vengar. Los comediantes daremos un gran golpe comando. Irrumpiremos encapuchados en una reunión del Alto Centro de Estudios Literarios Universitarios (ACELU) y tomaremos la oficina por sorpresa, en un despliegue celular perfecto y absolutamente insospechado, digno de milicia popular. A uno de sus integrantes le vamos a sacar los lentes de marco grueso y se los vamos a limar hasta que le queden finitos. A otro le vamos a hacer un collar carioca con el anillado de alguna tesis doctoral. A un tercero lo obligaremos a ver cómo le descargamos y le borramos todos los artículos del CVAR. Todavía no sabemos muy bien a quién le va a tocar cada cosa. Pero eso es lo que haremos, para amedrentar…

lunes, 4 de marzo de 2013

Tentáculos de calamar (y otros textos de alcoba)


Después de cenar entra en el dormitorio. La luz mortecina del velador naranja, que está en la mesita del lado vacío de la cama de dos plazas que les regalaron, le alcanza para moverse sin tener que encender la de arriba, blanca y principal. Ella está dormida.

Se saca la ropa. La deja en el respaldo de la silla que utilizan para las prendas en uso, esas que deberán hacer escala en un lavadero si algún día pretenden volver a merecer placard. Se mete en la cama. Se reclina sobre la cabecera y agarra uno de los libros que están apilados al lado del velador. Ha ejecutado todos sus movimientos en cámara lenta, sigiloso, procurando volverse imperceptible.

Ahora pareciera ser que está simplemente leyendo, pero hay que decir que, así como lo vemos, él, además de leer, está ahí sabiendo lo que va a pasar en ese dormitorio, y en esa cama, dentro de diez minutos.

viernes, 27 de julio de 2012

Somos locales otra vez


Venía todo bien. Hasta que empezamos a tener problemas con el campito venía todo bien. Campito le decimos nosotros al terreno que está al lado de donde funcionó la primera sede social del club, ¿vio?, ahí en el paso a nivel. Casi no se usa ese terreno. A veces lo usan los pibes de la prenovena, pero muy cada tanto. Le decía: ahí fue cuando el asunto se empezó a complicar. Es más: estoy seguro de que si no fuera por eso del campito yo no estaría hoy acá, porque venía todo bien la verdad. Si no fuera por eso nadie se habría dado cuenta de nada y usted ni se enteraba…